En los lagos de la cordillera de los Alpes, vivía Xana, una ninfa diminuta y de gran belleza, con cabellos dorados, vestía tul blanco, con bordados de oro. Ella y sus hermanas eran guardianas de los lagos.
Tejían con hilos de oro, para atraer a los caminantes, a quienes los llevaban al fondo del lago.

Una tarde, un caminante aventurero, vestido de negro, con ojos de color miel, atraído por la voz de la ninfa, estaba adentrándose al lago; pero se resistía y se iba transformando en un majestuoso cóndor, y de pronto entre sus garras tomó a su presa, la Xana, para luego alzar el vuelo.

Sobrevolaron los picos más altos, los lagos y lagunas, los océanos, el desierto y finalmente llegaron a los andes. En el cerro más alto, tenía su cueva, era la montaña encantada, allí se alimentaban, se protegían de la furia del viento y de la lluvia.

Pasaron los años, y el sol, fiel testigo del amor que se profesaban, les regaló un hijo.

Mamá Xana!!… mamá Xana!! decía el niño para despertar a su madre cada mañana, antes que saliera el sol, era su momento favorito y juntos veían el amanecer.

Un día mientras dormían en su cueva, la montaña encantada se derritió, convirtiéndose en un hermoso lago. Cuentan que desde entonces, de vez en cuando, en la madrugada, antes de que salga el sol, se escucha las risas y la voz del niño llamando: mamá Xana!!… mamá Xana!!.

 

el condor enamorado

Restaurante Mamashana:
Fusión de estilos culinarios, de los andes con la gastronomía internacional.